
Llega el sargento junto a su comandante y le dice:
-Mi comandante, con la novedad de que el preso ya se escapó
-¡Cómo que se escapó! ¿No te dije que vigilaras la puerta?
- Sí pero él se escapó por la ventana.
-Mi comandante, con la novedad de que el preso ya se escapó
-¡Cómo que se escapó! ¿No te dije que vigilaras la puerta?
- Sí pero él se escapó por la ventana.
¿Cuántas veces por centrar la atención en alguna situación menor, perdemos la capacidad de ver con claridad el entorno que nos rodea? Por lo general, cada que se nos presenta un problema le prestamos tanta atención que no alcanzamos a distinguir que la solución al mismo no está tan lejos.
Abramos más los ojos del corazón y con ellos apreciemos la realidad que nos rodea y no nos ceguemos ante una vela muy pequeña, cuando existe tanta luz por apreciar.

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