
Me llama la atención un comercial donde un señor de edad avanzada platica que sus recuerdos los guardaba en una cajita.
En el comercial se puede ver como a punto de llevárselo una fuerte corriente de agua él se aferra firmemente a esa cajita.
Después de pensarlo, entiende que tiene que soltarla para ser salvado.
Es muy fácil esclavizarnos a cosas materiales, las cuales incluso pudiesen tener un valor sentimental, el problema es que al hacerlo perdemos nuestra libertad y la libertad es un regalo al cual no se le pueden poner candados.

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