
Dos hombres caminan por la llanura cuando de pronto se les hecha encima un toro bravo. Uno de ellos sube rápidamente a un árbol:
-¡Baja de ese árbol, cobarde! Ven y ayúdame con el toro.
-No, porque si bajo, ¿Quién te aplaude?
Ser admirador de alguien y aplaudirlo, no significa tener valores creativos. Para realizar algo, hay que arriesgarse enfrentando las derrotas y las críticas. No podemos vivir en el conformismo y dejar que los demás realizen las metas que nos toca alcanzar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario